Un semestre de amistad que dejó huellas en el corazón

En el marco del último día de clases del primer semestre, los estudiantes de IV° Medio B y sus ahijados de 1° Básico B compartieron una emotiva jornada de convivencia, juegos y actividades recreativas que permitió celebrar los lazos de amistad, confianza y cariño construidos a lo largo de estos meses.

La actividad fue una hermosa oportunidad para reencontrarse, compartir experiencias y disfrutar de un espacio especialmente preparado para fortalecer el programa de padrinazgo, una iniciativa que promueve el acompañamiento, la empatía y el sentido de pertenencia entre estudiantes que, aunque pertenecen a generaciones distintas, forman parte de una misma familia rosarina.

Durante la jornada también se realizó la ceremonia de reconocimiento en ambos cursos, instancia en la que se entregaron diplomas a estudiantes destacados por valores y actitudes que reflejan el espíritu de nuestro Proyecto Educativo, tales como la disposición al aprendizaje, la mejor asistencia, el compañerismo, el espíritu de superación, el liderazgo y el espíritu rosarino.

Entre sonrisas, abrazos y momentos de alegría, los futuros graduados compartieron con quienes recién comienzan su vida escolar, dejando en evidencia que educar también significa acompañar, inspirar y cuidar a quienes vienen detrás. Son experiencias como esta las que fortalecen el sentido de comunidad y convierten al colegio en un espacio donde todos aprenden de todos.

Expresamos nuestro agradecimiento a las profesoras jefes Javiera Villalobos, de 1° Básico B, y Jhorka Arriaza, de IV° Medio B; a la asistente de aula, a la asistente Dafne Arias y a las profesoras Daniela Miranda y Daniela Becerra, por su permanente apoyo y compromiso en el desarrollo de esta significativa actividad.

Asimismo, reconocemos y agradecemos a los estudiantes, padres, madres y apoderados de ambos cursos, cuya colaboración y entusiasmo hicieron posible cerrar el semestre con una jornada llena de afecto, compañerismo y recuerdos que, sin duda, permanecerán en el corazón de grandes y pequeños.

Nota y fotografías: cortesía de la profesora Jhorka Arriaza

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