
Hoy, 10 de julio, conmemoramos el Día Nacional del Bibliotecario y la Bibliotecaria, una fecha que reconoce a quienes, con vocación, dedicación y profundo compromiso, hacen de las bibliotecas espacios vivos de aprendizaje, encuentro, cultura y amor por la lectura.
En esta significativa jornada, el Colegio Rosario Concha recuerda con especial cariño a nuestra querida profesora Sonia Mella Aquebeque, quien durante años dedicó su talento, sensibilidad y vocación de servicio al cuidado de nuestra biblioteca escolar. Su legado permanece vivo entre nosotros, tanto en el recuerdo de quienes tuvieron el privilegio de conocerla como en la biblioteca que hoy lleva con orgullo su nombre, testimonio permanente de su entrega a la educación y a nuestros estudiantes.
Esta conmemoración también nos invita a valorar el trabajo que realiza nuestra querida María Alejandra Hernández, encargada actual de nuestra bibliotecas CRA. Destacamos su invaluable aporte a la promoción de la lectura y al acompañamiento de los procesos de aprendizaje, transformando cada rincón en un espacio acogedor donde la curiosidad, el conocimiento y el gusto por leer encuentran un lugar para crecer. Su compromiso diario con la organización, el resguardo de los recursos y, sobre todo, con la atención cercana y amable a estudiantes, docentes y funcionarios, permite que este espacio continúe siendo un lugar seguro, acogedor y lleno de oportunidades para aprender, descubrir e imaginar.
A todas las bibliotecarias, bibliotecarios, encargadas y encargados de Bibliotecas CRA de nuestro país, y especialmente a quienes han formado y forman parte de la historia del Colegio Rosario Concha, les expresamos nuestra más sincera gratitud. Gracias por abrir cada día las puertas al conocimiento, fomentar el hábito lector y contribuir, con su trabajo silencioso pero trascendental, a la formación integral de las nuevas generaciones.
Sonia, hoy elevamos una oración en tu memoria y agradecemos a Dios el regalo de tu vida. Que descanses en la paz del Señor y que tu legado continúe inspirando a las generaciones presentes y futuras. Cada vez que un estudiante abre un libro en la biblioteca tu nombre renace con orgullo.
